Santo Domingo, RD.- Durante la última década y acerca de las elecciones del año 2000, se ha repetido una fábula que de tanto ser reiterada ha quedado como verdad entera, cuando de lo que se trata es de mitad cierto, mitad mentira.
Se sabe que esos comicios fueron ganados por Hipólito Mejía y el Partido Revolucionario Dominicano por un margen bastante amplio de casi el cincuenta por ciento de los votos. Esa es la verdad.
La mentira es que Mejía le ganó esas elecciones a Danilo Medina, cuando la realidad es que fue tanto a éste como al ex presidente Joaquín Balaguer, en partes iguales.
La reiteración de que Mejía le ganó a Danilo sin citar a Balaguer ha tenido la finalidad de disminuir a ese líder del Partido de la Liberación Dominicana como opción futura, lo cual no han podido lograr sus contrarios.
En ocasión del recién pasado proceso interno del PRD se quiere volver con el mismo argumento, pretendiendo los adversarios de Danilo prefigurar una contienda supuestamente desigual frente al ex presidente.
Un análisis carente en lo absoluto de validez, en razón de dos variables totalmente favorables a Danilo.
La primera: Hipólito le ganó a Danilo, en primer lugar, porque Balaguer recogió sus votos (753,000 sufragios) y dividió en dos partes casi iguales las fuerzas contrarias al PRD que acudió monolíticamente unificado.
La segunda: Mejía y el PRD fueron a esos comicios montados sobre la cresta de una ola de popularidad tanto del candidato como del partido, luego de catorce años de oposición y siendo acreedores de cierta deuda que la población tenía con esa formación.
De ahí que, primero con Balaguer recogiendo sus votos, y segundo con esa acreencia del PRD y su abanderado, el PLD perdía en 2000 aun con Leonel Fernández como candidato.
Las cosas ahora se dan exactamente al revés, es decir, Balaguer no será candidato ni el pueblo les debe nada al PRD ni a Mejía.
Por el contrario, son ellos quienes le deben al país haberlo convertido en una ruina durante su pasado gobierno, y en función de eso, diversos sectores le tienen terror al ex presidente, a pesar de la chercha del “llegó papá”.
Además, Mejía no tiene nada que ofrecerle al pueblo dominicano porque ya demostró, en condiciones económicamente ventajosas, que no tiene capacidad para impulsar iniciativas que mejoren las condiciones de vida de la mayoría de la población.
Mejía quiere agenciarse apoyo popular mediante la chercha del 2000 que ya no hace gracia, y también con promesas porque no puede enseñarle al pueblo nada tangible que le atraiga.
En cambio, Danilo tiene la mejor propuesta de gobierno y el PLD puede exhibir realizaciones materiales que han beneficiado directamente al pueblo, además de la estabilidad en todos los órdenes.
Así pues, que ni Mejía es el fenómeno popular de 2000, ni Danilo es el candidato debilitado por la incursión de Balaguer.
Por el contrario, Danilo es el verdadero fenómeno electoral de este tiempo.
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