OCTUBRE 05, 2010
carlosmccoy@ymail.com
A nosotros como dominicanos, parece que nos encanta que nos digan que estamos posicionados en los últimos lugares en muchísimos aspectos. Ya sean estos económicos, políticos, sociales o de cualquier otra índole.
Son muchos los coterráneos que usted oye en diferentes lugares del país o del extranjero, la mayoría con un desconocimiento absoluto y total, opinando, dando cifras, estadísticas y porcentajes sacadas del mágico sombrero de sus respectivas imaginaciones, donde casi siempre nos colocan detrás del último.
Otros, un poco más conscientes, se refieren a los informes que regularmente publican agencias internacionales como la ONU, la UNESCO, la FAO, el BID y últimamente, el más popular de todos, el PNUD, donde tampoco salimos muy bien parados.
Si nos podemos a analizar esos fríos números, sin pasiones personales ni políticas y con el deseo de ser parte del remedio y no de la enfermedad, podríamos llegar a conclusiones bastante interesantes.
Vamos a comenzar con un problema llamado “Explosión demográfica”. Aunque la población mundial sigue creciendo, la tendencia en los países desarrollados y los llamados en desarrollo es a la baja, no sucede así en las naciones denominadas del tercer mundo.
De los primeros 25 países con mas alto índice de fertilidad, 23 están localizados en África, siendo Níger, con una media de 7.75 hijos por mujer, el país con una mayor proporción.
De los primeros 25 países con mayor índice de analfabetismo, 18 están en áfrica.
De los primeros 25 países con el mayor porcentaje de Sida, todos están en áfrica.
La conclusión no puede ser otra. Por donde quiera que usted mire la ecuación nos da el mismo resultado. A mayor índice de fertilidad, menor educación, mayor pobreza y menor salud.
Este enunciado lo podemos comprobar buscando las estadísticas antípodas, o sea, la de los países con menor índice de fertilidad, mayor educación y mejor salud. Con esas características nos encontramos que Singapur tiene un índice de fertilidad de 1.09 hijos por mujer, primer lugar en el mundo. Una esperanza de vida de más de 82 años y un ingreso per cápita sobre los US$52,000 anuales.
Esa constante se repite a lo largo de todas las latitudes y longitudes del globo terráqueo. En el continente americano, Barbados con 1.68 hijos por mujer, ocupa el primer lugar, el índice de alfabetización es de 99.7%, la esperanza de vida está por encima de los 73 años y el ingreso per cápita es de más de US$17,000. Uno de los más altos de América.
En el caso de la República Dominicana, tenemos un índice de 2.73 el cual deberíamos bajar a un máximo de 2.11 para, según los demógrafos, conservar la misma población actual. Contamos con una esperanza de vida de 73.7 años. Un porcentaje de alfabetización de 89.1% y un ingreso per cápita de US$8,300 anuales.
Desgraciadamente, por largos años hemos tenido que cargar las pesadas taras de las estadísticas haitianas que, en muchos casos, esos organismos internaciones ya mencionados, las computan como dominicanas, ya que miles de sus mujeres vienen a dar a luz en nuestro territorio y contamos con una creciente mano de obra haitiana no calificada.
No es una coincidencia que Haití sea el país de América con mayor tasa de fertilidad con 3.72 y en consecuencia, el de mayor analfabetismo con 48%, menor ingreso per cápita con US$1,300 por año, mayor cantidad de muertes por SIDA con más de 7,000 defunciones y menor esperanza de vida al nacer con solo 60.78 años.
Todas estas estadísticas fueron publicadas antes del huracán del 12 de Enero. Por lo que estos números pueden ser mucho más dramáticos en el día de hoy.
Conclusión, en buen dominicano e independientemente de que la iglesia diga que los niños vienen con su pan debajo del brazo, mientras menos carajitos, mayor educación, mejor salud y mucho más ingreso económicos.
Es un axioma
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