Sobeida Félix Morel, oriunda de campo en la República Dominicana, no cuenta con apellido sonoro. Se vinculó con entes de poder en el país que no quieren sean identificados ni que se sepa lo que pasó en esas agradables noches con exquisitos y costosísimos tragos.
Leyendo a un distinguido ensayista, filósofo y respetado por mi, que en su más reciente columna repulsa sujetos del talaje del boricua José D. Figueroa Agosto, y el inconmensurable daño que dejan sus productos, se entrevé en sus líneas el rechazo a tan abominable carrera criminal.
El señor Federico Henríquez Gratereaux escribió: La sociedad dominicana está sometida a una fuerte “presión deformante” por parte de los delincuentes. Roban, matan, trafican, sobornan, extorsionan, filman pornografía y, a pesar de ello, gozan de simpatía, admiración, prestigio público. La heroína y mártir de esta historia es Bianca la Gorda, Vienesa Capellán, celestina que desencadenó las pasiones y asesinatos…. que llevaron a la investigación policial. Sin embargo, ella no aparece en las infografías. Todos seguimos viviendo en peligro de recibir: cápsulas, leña, maceta.
Se le pasó incluir a esos repugnantes delincuentes que roban, matan, trafican y filman pornografía, que lo hicieron con y a supuestos honorables hombres de la sociedad dominicana, que a fuerza de dinero y muchas veces del Estado, también se les conoce con alias, pero a ellos se les dice son seudónimos por el estatus social y político.
A Sobeida, una infeliz que el enamorarse imbécilmente de los hombres equivocados eligiendo desgraciadamente un falso y peligroso estilo de vida, le conviene proteger su integridad antes de ser deportada a la República Dominicana.
A ella debe llamarle la atención la expedita y eficiente diligencia de las autoridades dominicanas para que ella sea deportada a su país. Como ella ha dicho teme por su vida en prisión, una manera de salvaguardarla es entregar a varias personas los nombres de los altos estamentos políticos, militares y empresariales con los que ella compartió.
Si hay fílmicas aún no incautadas por esas autoridades dominicanas, Sobeida tiene que guardarlas y usarlas para que en prisión no la obliguen firmar con “los Carmelitas”. No es la primera vez que asesinan en cárceles dominicanas, ahondando su temor y el de su consorte, el alias “Escobar del Caribe”.
Los que estamos en la oscuridad de lo que pasó en esas reuniones con esos tutumpotes, Félix Morel y Figueroa Agosto no sabemos quienes son esos malvados Némesis del país, pero si sabemos que en su cosmogonía, son capaces de robar, matar, traficar, sobornar, extorsionar, ser filmados sin saberlo, de gozar de simpatía, admiración y prestigio público, como cualquier Figueroa Agosto.
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