Desde que Joseph Alois Ratzinger, fue elegido el 19 de abril del 2005 por los cardenales que votaron en el Cónclave , como el 265º Papa de la Iglesia Católica tras el fallecimiento del Juan Pablo II, se inició la cacería de brujas contra Benedicto XVI. Se busca pasar factura a un solo hombre de los depravaciones, abusos sexuales contra menores y negligencia “compartida.”
De manera insignificante comenzaron a sembrar sentimientos de rechazo contra la figura del nuevo líder católico. Una tras otra se publicaban fotografías del sumo pontífice en todos los medios del mundo, donde se observaba la acentuada sombra oscura debajo de sus ojos, que le da un desfavorable matiz.
Los medios se alimentan de los escándalos, de las noticias que más llamen la atención del público, y esta despertaba el morbo de la gente y de paso, el acrecentaba el sentimiento de rechazo. La apariencia de Ratzinger era noticia.
Estas fotos generaron una serie de burla y relajos en la Internet, desfiguraron aún más la imagen en las fotos, y el Vaticano nunca hizo nada para que los buscadores de la Internet las retiraran. Tal y como hicieran recientemente con las fotos de la Primera Dama de los Estados Unidos, Michele Obama, pero que fueron retiradas a petitoria de la Casa Blanca.
Los medios han influido sobre manera en esta cacería de brujas contra Benedicto XVI. Le ponen mas atención y enfatizan desproporcionalmente abusos sexuales contra menores de edad perpetradas por curas de la iglesia católica. Los demás hombres congregados en organizaciones religiosas que no son católicas, no son publicadas, y cuando lo hacen la nota es tan escueta que pareciera no tener importancia el crimen del abuso sexual.
Constantemente se denuncian abusos sexuales a menores por parte de pastores evangélicos, o sus miembros, así como de otras congregaciones no afiliadas al catolicismo, pero esto no es noticia, no es un escándalo que despierte el morbo. Es noticia cuando el abuso venga del cura católico.
La justicia como Pilatos se lava la mano, porque alega que la Iglesia Católica no le denunciaba los casos. ¿Y acaso no eran los tutores de las victimas los principales interesados en denunciar los crímenes para que estos hombres escondidos detrás de la biblia fueran llevados a la justicia? ¿Qué hombre tiene el poder de frenar a una madre dolidamente furiosa por el abuso sexual contra uno de sus hijos, para que el violador reciba su castigo? ¿O era preferible para ambas partes un arreglo monetario?
Si el Vaticano ignoró los abusos perpetrados por algunos de sus sacerdotes, no es menos cierto que los padres de las victimas jugaron un rol de irresponsabilidad al no defender a sus crios, sometiendo judicialmente a estos criminales, abusadores, corruptos, enfermos sexuales.
Y si la Justicia tenia algún expediente y no le dio el seguimiento, entonces el vicio de fondo debe ser corregido. Esto no remediará el crimen ya cometido porque el daño a tantos inocentes fue hecho, pero talvez puede que se eviten mas aberraciones si los abusadores sexuales de menores son llevados a la justicia, independientemente del vestido que tengan puesto.
canahuate_m@yahoo.com
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