REPUBLICA DOMINICANA (Nov-21-11) No si se sorprende la actual tendencia partidaria, en pleno siglo xxi, respecto a que la política, como ciencia, está siendo relegada por el pragmatismo, el empirismo inmediato, por la mediología, por el humor repentista, por el teatro y el actor de la calle, y por la expresión barata.
La sociedad es testigo, mudo, de un proceso carente, a todas luces, de costo intelectual, doctrinario, ideológico, filosófico, y programático.
La maquinaria electoral de los partidos da la sensación de solo importarle sustraer el voto a una colectividad dormida por y de sueños inconclusos para, al menor costo posible, llegar al Poder a convivir con los males sociales, sus socios traslativos, de espalda a quienes estos perjudican.
Lo peor no lo es lo peor.
Lo peor es que la sociedad carece de una escuela, centrada en la moral ciudadana, que responda al conjunto de necesidades y a la hipótesis de graduar actores sociales, políticos, burócratas y técnicos administrativos, legislativos, municipales para garantizar el logro del buen gobierno, anhelado por toda sociedad organizada, bajo el modelo del Estado moderno.
Las ciencias sociales, hoy mas que ayer, están disponibles y al alcance de toda la burrocracia partidaria por lo que es penoso saber y conocer el hecho de que los partidos invierten, cada vez, cuantiosos recursos para atraer el voto mas barato y mas numeroso de la población; aquel que con tan solo un pasaje de ida, bien puede esperar otra contienda electoral para el desahogo de una borrachera sin frontera, ética moral.
Hoy más que ayer estamos ante la presencia de una elite política que se niega, en la práctica, a renovar la agenda y el conjunto de premisas y presupuestos técnicos, filosóficos, sociales, éticos y morales de cara trabajar toda contienda electoral a partir del drama y el conflicto social, presente en cada coyuntura mas que como percepción como la propia realidad que nos cobija, que nos abriga y nos ata al subdesarrollo barato.
Si, yo, fuera político me atrevería a sugerir a los articuladores de políticas públicas y partidarias trabajar alrededor de:
a) identificar el drama, conflicto social
b) saber quienes se perjudican, y quienes pierden dinero, patrimonio, capital, oportunidad de negocios, seguridad, paz ciudadana, tranquilidad..
c) saber a quienes beneficia el caos, el conflicto, el drama social..
y a partir de modelar un perfil traslativo designar un cuerpo de consultores (antropólogos, sociólogos, historiadores, filósofos, doctrinarios, experto en mercado y finanzas publicas) para abordar, con los actores, el drama, conflicto, social de cara a modelarlo y a partir de él elaborar políticas publicas tendentes a reflejar y a compartir enunciados de medidas correctoras..
De igual manera definir, desde el interior del estudio, un conjunto de divisas y eslogan de cara a colocarlos, en los medios de opinión publica, en la voz de y por los propios actores golpeados por la crisis y el drama social, pues ellos tienen una carga de verdad y de convencimiento de altos niveles de credibilidad ante la población y el mercado electoral...
Se hace necesario comprender que el Poder no se gana, sin conocer y saber su propia realidad que lo entorpece..
En tanto nos queda esperar que la sociedad bien pueda despertar, y en su despertar despertar a los partidos y a su liderazgo político, con el deliberado propósito de que la misma bien pueda ser capaz de aprender y aprehender del y el drama, el conflicto, social que nos marca y nos deja a la deriva del subdesarrollo y sus nefastas implicaciones.
En tanto esto llega, el despertar, estamos ante un proceso político electoral, barato.
Miguel Ángel Severino Rodríguez
escritor y poeta
migansseverino@yahoo.com
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