Esta frase se le puede aplicar, literalmente. al candidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana Licenciado Danilo Medina Sánchez.
Danilo, como lo llama el pueblo, ha esbozado en sus planteamientos el método a utilizar para alcanzar todas y cada una de sus promesas electorales.
Una de las propuestas que más nos ha llamado la atención es la que se refiere a la producción agropecuaria y es a la cual vamos a referirnos en este trabajo.
Como país, la República Dominicana produce, aun con muchísimas precariedades, el ochenta por ciento de los productos agropecuarios que necesita para su consumo interno.
Es evidente que con la carrera alcista en los precios internacionales de las materias primas esenciales para la producción y transporte de alimentos como son el petróleo, el maíz, la soya, el trigo, el azúcar, el cacao, etc. Los alimentos “Ensamblados” en nuestro país, verbigracia el pollo, van a mantener una peligrosa tendencia hacia la alza si no tomamos medidas preventivas con carácter de urgencia.
La fusión del Banco Nacional de Fomento de la Vivienda y Producción con el Banco Agrícola de la República Dominicana, propuesta por el Lic. Medina, se enmarca dentro de las medidas urgentes que debemos tomar. Esto así, porque uno de los grandes problemas que confronta la agropecuaria nacional es el abandono de los campos por parte de nuestros pequeños productores por la falta de incentivos. Principalmente financieros.
Si estos dos organismos se fusionaran y pudieran ofrecer un paquete que incluya vivienda, tierra de cultivo, infraestructura y apoyo técnico/financiero, la mayoría de estos campesinos tendrían un aliciente para quedarse en sus campos y otros estarían motivados a regresar.
Vamos a poner un pequeño ejemplo. Mucho se ha venido hablando de la producción agrícola en ambiente controlado. Pues bien, un invernadero de 5000 metros cuadrados, suficiente para que una familia campesina genere el dinero necesario para auto sostenerse, pagar un préstamos y ahorrar, podría instalarse en una superficie de diez tareas, quedando terreno para construir una casa sencilla pero cómoda y preparar un pequeño conuco y un gallinero para ayudarse con los rubros agrícolas y pecuarios para su propia alimentación.
Ambas cosas, la casa, erigida en bloques y el invernadero en madera, pueden construirse con alrededor de dos millones de pesos. Si el Banco Agrícola, el Banco Nacional de Fomento de la Vivienda o la entidad que surja con la fusión de estas dos instituciones, le hace un préstamo a largo plazo, digamos veinte años con un interés al 5%, una familia campesina pagaría una cuota mensual de poquito más de RD$13,000.00 Una cantidad bastante cómoda de pagar con el dinero generado por el invernadero.
Estos proyectos agrícolas pudieran promoverse como cooperativas, especialmente en las zonas áridas de nuestro país, pues con los sistemas de hidroponía, o sea, cultivar en camas con sustratos (tierra de maceteros) y no directamente en el suelo, se obtienen los mismos beneficios y el costo es muy similar.
Con la terminación del Merca Santo Domingo y sus satélites, la puesta en funcionamiento de los frigoríficos para el manejo de estos productos agrícolas para la exportación, además del crecimiento del consumo interno debido al incremento del turismo, la comercialización estaría más que garantizada.
Como sugerencia final, conjuntamente con estos invernaderos hidropónicos, el gobierno debería construir plantas para producir compost y de esta manera poder reciclar todo el desecho orgánico generado por estas instalaciones, utilizándolos en el mejoramiento de esos mismos suelos, a la vez que se evita la contaminación del medio ambiente, creando, al mismo tiempo, más fuentes de trabajo.
Son planes fáciles de realizar, como son todos los proyectos presentados en esta campaña por el Lic. Danilo Medina, pues han sido elaborados con los pies sobre la tierra.
Carlos McCoy
carlosmccoy@ymail.com
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