Santo Domingo, RD.- “Un buen gobierno cuesta y nadie nos lo llevará a la casa”
Estas palabras las escuché en voz del precandidato a la presidencia por el PLD, Francisco Domínguez Brito, las cuales me llevan a una gran reflexión.
Nos quejamos constantemente del accionar de nuestros políticos tradicionales; de su hambre desmedida, de sus ignominias, de sus deslealtades y actos de corrupción, de las desigualdades sociales, de las injusticias de nuestra “justicia”, de las carencias de nuestra gente, del deterioro del sistema de salud, de educación… En fin, nos quejamos y con razón, de múltiples situaciones en nuestro diario vivir.
Pero… Qué hacemos nosotros como ciudadanos para cambiar, no sólo lo que para muchos es una simple percepción, sino lo que para otros es más que una realidad?
Somos más inclinados a la tendencia de quejarnos que a la de tomar acción. Una acción real, que vaya más allá del simple protestar y reclamar lo que en el momento esté de moda.
“Un buen gobierno cuesta y nadie nos lo va a llevar a nuestra casa”… De ahí se desprende una gran verdad y una inmensa necesidad de cambiar nosotros como ciudadanos.
Abandonar la costumbre de sentarnos a esperar que un gobernante tras otro llegue a Palacio a solucionarnos los problemas, mientras esperamos que nos caiga el maná del cielo. Todo el mundo quiere lo mejor pero, a cambio de qué?
Si bien es cierto que los presidentes están para administrar los bienes del estado, el dinero del pueblo, no menos cierto es que nosotros como sociedad debemos tomar responsabilidad de nuestros actos. No podemos exigir derechos cuando no cumplimos con nuestros deberes.
Pienso que ha llegado el momento de concienciarnos, de entender que nuestros gobiernos no han sido los mejores, pero…Hemos nosotros como gobernados dado lo mejor de cada uno de nosotros?
Desde hace mucho tiempo vengo abogando por un cambio en el pensar y accionar de nuestra gente. No son nuestros presidentes los que deben cambiar, más bien somos nosotros los que debemos crear conciencia para posteriormente estar claros en qué buscamos como pueblo y hacia dónde vamos.
No es cierto que todo esté perdido, no es cierto que todos sean iguales, no es cierto que será más de lo mismo, siempre y cuando tomemos acción, nos llenemos de coraje y decidamos ser mejores.
Ha llegado el momento de quitarnos las caretas y dejar la práctica de la doble moral. No podemos seguir en la conducta de a “Dios rogando y con el mazo dando”.
Para exigir y tener lo mejor, debemos nosotros luchar por ser mejores ciudadanos. Es de valientes aceptar el reto y descruzar nuestros brazos o simplemente, continuamos siendo parte del atolladero en el que nos sumimos cada día en donde para tener un tema de debate en tertulias y cofradías, seguimos los rieles del tren de los que se quejan sin hacer nada.
El mejor, no necesariamente es el que materialmente más da para llegar, sino el que ha vivido entregándole a su entorno, eso que muchos no pueden ofrecer: Honestidad, moralidad, valores, coraje, decisión, justeza y ejemplo de vida.
Es cierto. Un buen gobierno cuesta… Cuesta sacrificio y valentía, no sólo del gobernante, sino de los gobernados. De no ser así… Nadie nos lo va a llevar a nuestras casas.
Empiezo por abrir las puertas de la reflexión en lo más profundo de mi sentir ciudadano, precisamente en éstos días en que remembramos el sacrificio de Jesús, quien sin ofrecer nada material, nos dio tanto… Hasta su vida.
Hasta una próxima entrega y mares de bendiciones
Tessiesanchez72@gmail.com
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