Tras 60 años de inmigración, los dominicanos están listos para librar la batalla final para elegir su primer representante congresional ante el Capitolio de los Estados Unidos. Pero todavía tendrán que esperar los resultados del Censo 2010 para definir completamente el panorama con la clara definicion politica de las lineas de su Distrito Congresional….
JOSE ALDUEY SIERRA
WASHINGTON.—Con más de 40 oficiales electos en toda la Nación, no hay dudas de que la comunidad dominicana ha demostrado coraje, valentía y capacidad de ascenso al poder, tras consolidarse como grupo hispano minoritario en los Estados Unidos , luego de 60 años de inmigración. La Décimo Tercera Mesa Redonda Domínicoamericana, celebrada aqui del 18 al 20 de Noviembre, evidenció que en el seno del propio Capitolio hay el convencimiento --sobre todo, entre los congresistas demócratas como el cubanoamericano Bod Menéndez y el puertorriqueño José Serrano-- de que los dominicanos están “maduros” para llevar una representacion congresional al Capitolio de los Estados Unidos.
Aunque bien consolidados como el cuarto grupo poblacional hispano en toda la Nacion, con una poblacion de 1.6 millones, todavía no somos el mejor referente histórico. Algunos oficiales dominicanoamericanos --por sus malas acciones-- han conducido a la comunidad “hacia los caminos del infierno”, por lo que todavía estamos muy lejos de ser el paradigma que llenaría de orgullo a Juan Pablo Duarte o a George Washington. Falta tiempo aún para valorar con frialdad a nuestros concejales, asambleístas, senadores y alcaldes dominicoamericanos, por su comportamiento ético y moral en el manejo de millonarios fondos publicos municipales, estatales y federales, pues como reseña el pasaje bíblico: “por sus hechos los conocereis”.
Con todo, avanzamos. Somos una comunidad que progresa en la educación, en los negocios, y como fuerza política votante. Aunque la gran mayoría de los inmigrantes dominicanos de Estados Unidos es todavía gente que vive por debajo de la línea de pobreza de la sociedad estadounidense (menos de US$20,000 dólares de salario mínimo anual), el crecimiento cualitativo de la comunidad es asombroso, inequívoco. Quedó atrás la era de los “dominicanyorks” , (aquel narco tipico de los 80’s, la imagen viva del dominicano delincuente en Nueva York). La población de 1.6 millones de ciudadanos y residentes son en su mayoría trabajadores, empresarios, comerciantes, académicos e intelectuales dispersos en los 50 estados de la Unión Americana.
No ha sido tarea fácil. A fuerza de romper obstáculos, y luego de haber cumplido 60 años de inmigración contínua hacia los Estados Unidos, 1.6 millones de inmigrantes domínicoamericanos 40% (640 mil son ciudadanos, 50% (800 mil son residentes y 7% (100,000 son indocumentados), que en alianza con otros grupos hispanos y anglosajones, han conquistado más de 40 posiciones políticas de mando, y su vertiginoso empoderamiento socio-económico y politico continúa en ascenso. Los resultados del último Censo Poblacional 2010 de Estados Unidos arrojarán resultados actualizados y confirmarán también el porcentaje de la población dominicana que ha nacido en los Estados Unidos.
Los dominicanos marchan ahora impulsados por un nuevo liderazgo nacional a través de la Mesa Redonda Domínicoamericana y el Concilio Nacional Domínicoamericano , “un movimiento único en su género, con la misión de abogar por el empoderamiento socioeconómico y politico de la comunidad dominicana en los Estados Unidos”, conforme a su líder, Nestor Montilla, con Maestría y licenciatura en administración pública y estudios doctorales en ciencias políticas en Jhon Jay College Of Criminal Justice y en el Centro de Graduados de CUNY. Montilla y los demás dirigentes de la Mesa Redonda organizan a los dominicanos por toda la NacióN en 120 concilios, que reúnen dominicanos provenientes de Santo Domingo, Puerto Rico, Islas Vírgenes, Nueva York, New Jersey y todos los Estados de la Unión. Su meta es organizar unos 75 mil representantes de concilios y que cada año voten democráticamente por la agenda a debatir anualmente en la Mesa Redonda. Junto a numerosos intelectuales y académicos ha conducido, en los últimos dos años, un proceso de reestructuración de la Mesa Redonda Dominicoamericana “de abajo hacia arriba”. Ahora el centro de atencion esté en impulsan el proceso hacia la eleccion del primer congresista dominicano en Washington.
Como único foro anual de discusión y evaluación de los progresos y necesidades de los dominicoestadounidenses, se trata de una institución (la Mesa Redonda Dominico-Americana) que lleva ya 13 años de trabajo contínuo y que ahora, despojada de compromisos politiqueros y sostenida con nobles propósitos de largo plazo, puede convertirse –tras sus dos años de reestructuración-- en el verdadero medio de empoderamiento de los dominicanos en toda la Nación.
Elegidos todos mediante el voto popular, estamos ante una nueva era políitica en la que ya no es nada extraño encontrarse con senadores, asambleístas, alcaldes y concejales de origen dominicano en cualquier estado de la Union Americana. Tenemos un grueso número de representantes políticos, pero no nos engañemos: eso no significa que tengamos “el poder en las manos” (como comunidad inmigrante ni mucho menos nuestro país de origen, la República Dominicana) beneficiándose de esas cuotas de representacion politica y todas las ventajas que otorgan esos cargos en la superestructura de la sociedad norteamericana, a nivel municipal (alcaldes y concejales), estatal (asambleístas) y federal (congresistas), manejando presupuestos millonarios, quizás en su conjunto más altos que el Presupuesto General Anual del Estado Dominicano en el 2010 equivalente a 375 mil millones de pesos, unos US$10,000 millones de dolares al año.
Pongamos por caso Nueva York. Contamos ahora mismo con 6 oficiales electos (dos senadores, José Peralta (D-Queens) y Adriano Espaillat (D-Manhattan) tres concejales (Diana Reyna, Julissa Ferreras e Ydasnis Rodríguez, Brooklym, Queens y Washington Heights y Guillermo Linares, ex-concejal, ahora convertido en asambleísta del Distrito 72, posición que desempeñó durante 14 años Adriano Espaillat. Qué cambios significativos experiemntó Washington Heights con estos líderes en los últimos 20 años? Muy pocos. Por no decir ninguno. La tranquilidad que vive hoy la comunidad desde la alcaldía de Rudolph Giuliani, en términos de seguridad (ya no son frecuentes los enfrentamientos a tiros entre gangas rivales), es consecuencia de una disminución notoria de la criminalidad en toda la Nación. Además, es bien sabido que los carteles de las drogas vivieron su primera etapa de mayor violencia en los 80’s debido a que fue la etapa inicial donde las disputas eran por la territorialidad, los “puntos de drogas”, que una vez establecidos en los bloques, inmediatamente pasó la ola de violencia. Pero el narcotráfico nunca ha desaparecido.
El viejo barrio del Norte de Manhattan sigue tan descuidado, abandonado e invadido por las ratas y las cucarachas como siempre. Las estaciones del metro completamente arrabalizadas. El deterioro de las calles es notable a simple vista. La basura desbordada en los zafacones y las gangas de drogas en los bloques, cunden en el barrio. Más desarrollo ha experimentado Harlem con el hoy bombardeado congresista afroamericano, encontrado culpable de 11 violaciones éticas en el Congreso, Charles Rangel, sin dudas, un gran amigo y aliado de la comunidad dominicana.
Es penoso decirlo, pero la presencia de oficiales electos dominicanos en la estructura de poder, por lo menos en Nueva York, no ha representado todavía el mejor referente de desarrollo económico, social , politico ni moral para nuestra comunidad. Washington Heights no ha cambiado en absoluto su rostro de barrio miserable y hambriento del Caribe y peor aún, la autoinmicrinación de su ex-concejal encarcelado y condenado , Miguel Martínez, acusado de cometer delitos de corrupción, golpeó severamente el rostro de la dominicanidad hace apenas un año. Un hombre egresado de Jhon Jay College Of Criminal Justice llegó al colmo de autoincriminarse de ladrón en television nacional hispana y americana, desconociendo su propio derecho constitucional, y un principio juridico universal, de que ningún ciudadano está obligado a declarar en contra de sí mismo.
Entonces, merecemos un Congresista en el Capitolio?
Claro que sí. El honor de tener un congresista en Washington, en la Camara de Representantes, lo tiene ganado hace tiempo la comunidad dominicana como grupo étnico minoritario, en base a sus logros y méritos propios, como ya lo tienen los cubanoamericanos, los mexicoamericanos, puertorriquenos y afroamericanos. 1.6 millones de dominicoamericanos que trabajan, pagan sus impuestos y educan a sus hijos, en escuelas públicas y privadas, con el apoyo de toda la Nación, han hecho su propio record como familia en los Estados Unidos. Eso no tiene nada que ver con la conducta mala o buena de ningún líder político.
Es en base al sagrado derecho constitucional consignado en el Acta del Inmigrante de 1965 que concede a las minorías el derecho a la representación política (una de las más trascendentales conquistas de esta democracia estadounidense) que los dominicoamericanos han ganado su derecho a tener representantes a todo lo largo y ancho de toda la Nación y concretamente en Washington, como parte de los 435 congresistas que tiene hoy la Cámara de Representantes. Y con la redistribución política de distritos que debe hacerse ahora (Corresponde por ley después del Censo Poblacional 2010, que se realiza cada diez años) los dominicanoamericanos , con una población votante de más 700,000 ciudadanos residentes en Nueva York --que es el mínimo requerido por la Constitución-- podrían elegir muy pronto su congresista. Los votos están ahí y eso es lo más importante. Si no es que la comunidad dominicoamericana se duerme y permite que sectores adversos la despojen y le “arrebaten” la posición que historicamente, y por ley, le pertenece. Algo que perfectamente puede ocurrir porque ya hay otros grupos étnicos hispanos de mayor influencia social, política y económica, y con mayor esperiencia de Estado, planeando sus candidaturas. Pero en este momento están dadas todas las condiciones objetivas para que un dominicoamericano pueda ser escogido congresista. El primer roung de la pelea es, sin embargo, lograr que se redibujen los distritos políticos en toda la Nación, específicamente en Nueva York, batalla que puede llegar hasta la Corte, en caso de que los votantes de un determinado distrito no se sientan satisfechos. La justicia ordena darle mas representantes congresionales a los vecindarios donde aumento la población y quitarle congresistas a aquellos sectores donde bajó el número de ciudadanos votantes, conforme a los resultados del Censo 2010. Es un hecho que debe producirse cada diez años.
Eso está muy bien. Pero realmente… lo tenemos nosotros bien merecido?. El flujo migratorio dominicano, que comenzó en 1965 a raíz de la Guerra de Abri de 1965l, prosiguió con fuerza, por razones económicas y políticas, en los primeros doce años del régimen de Joaquín Balaguer (1966-1978), y concluyó con su mayor auge en las décadas del 80’s y los 90’s, cuando ya los inmigrantes no eran solamente campesinos y trabajadores, sino también profesionales y gente de clase media de la República Dominicana que salieron huyéndole a los apagones y a la crisis de valores imperante aún en el país.
De 1984 a 1994 salieron de República Dominicana más de 1 millon 300 mil dominicanos, la mayoría de ellos,más de un millón, de manera legal, superando en un 300 y 400 por ciento las emigraciones registradas en el lapso 1961 y 1965, de acuerdo al estudio “Causas y Consecuencias de los Viajes Ilegales de la República Dominicana hacia Puerto Rico”. Ese incrementO tan grande en el flujo migratorio es atribuído a la aguda crisis económica y la inestabilidad social y cambiaria del país y una ola inflacionaria que elevó los precios en más de un 100 por ciento en la década del 1990. Esa misma investigación estableció que la primera ola migratoria dominicana surgió en 1961, tras la caída deL dictador Trujillo (30 de mayo de 1961), cuando salieron 7 mil dominicanos, en 1962 subió a 16 mil 800, en 1970 185 mil, y en 1980-1990, 347 mil 858, “sin tomar en cuenta los ilegales”, dice el estudio, que hicieron de las yolas su medio de abandoner la República Dominicana desde 1980, a ritmo de unos 1,000 cada mes.
Se estima asimismo que por lo menos uno de cada 6 hogares dominicanos tiene un residente fuera del pais (la República Dominicana, aún sea indocumentado). Y por demás, la mayoría de los que salieron del país en el lapso 1961-2002, es decir, el 64.5% su destino final fue Estados Unidos. El resto viajaron con destino a Puerto Rico, Espana, Italia, Suiza, Venezuela, Alemania, Curazao, San Martin, Aruba, Holanda, Haiti y Panama.
Los resultados de esos 60 anos de inmigración ahora son tangibles: La fuerza intelectual de 40 mil dominicanos en carreras de término de Nueva York a través del sistema universitario Cuny (nuevos medicos, abogados, ingenieros, maestros, enfermeras a sumarse pronto al ejercito de intelectuales que ya tenemos en pleno ejercicio en toda la Nacion), y unos 100 mil estudiantes en todo el sistema primario y secundario (los ninos, jovenes y adultos que manana entraran a las universidades) , el poder comercial de 25 mil pequenos negocios (bodegas, barberias,salones de belleza, bases de taxis, supermercados, agencias de envios) y la fuerza politica que representan los oficiales electos a traves de 40 funcionarios elegidos por voto popular, es indudable que hemos marcado una nueva era en los Estados Unidos.
Papel de ese Congresista
Conforme al Censo Poblacional del 2,000, los hispanos somos 35.2 millones, el 12.5 por ciento de la poblacion total, 300 millones de ciudadanos. Los mexicanos, con 20.9 millones son el grupo latino mas numeroro. Despues siguen los puertorriquenos con 3 millones 403 510, Centroamericanos con 1 millon 249 820 , los Suramericanos con 1 millon 419 979 y los Dominicanos con 799, 768. Los datos del Censo 2010 cambiarían ese cuadro significativamente por números més altos. Todavía no se sabe exactamente cuántos dominicanos somos en la actualidad, pero es posible que la cifra oscile entre 1.6 y 2 millones de ciudadanos.
El liderazgo político dominicano tiene ante si un enorme desafío: elegir un líder carismético, con impacto nacional, que recoja el sentir, el espíritu de las necesidades y aspiraciones de la comunidad en todo el país para llevarlo al Capitolio, en Washington, junto con las aspiraciones de otros grupos étnicos, y convertirlos en leyes y resoluciones realizables.
Al poner los ojos sobre la elección del primer congresista federal en los Estados Unidos, tenemos que valorar la importancia de ese representante en Washington y su papel ante la comunidad y en las relaciones de Estado entre la República Dominicana y Estados Unidos, y preguntarnos:
1) Cuél es el compromise social y politico del bloque de oficiales electos dominicanos con su comunidad?
2) Es necesario desarrollar una plataforma de trabajo conjunta, coherente con las necesidades y aspiraciones de nuestos inmigrantes en cada estado de la Nación?
3) Cuales son los grandes desafíos de los latinos que debemos apoyar para las próximas décadas?
4) Debemos seguir engrosando las filas de los más pobres en toda la Nación?
5) Nuestros hijos están teniendo acceso a educación universitaria de calidad?
6) Debemos seguir con las más altas tasas de deserción escolar universitaria, 25% o més, entre los latinos de los Estados Unidos?
7) Hacia donde conducirá el proceso de empoderamiento a nuestros países de origen?
8) Es posible fortalecer las relaciones estratégicas entre Estados Unidos, América Latina y el Caribe?
9) Como mercado de nuestros productos, por qué no podemos traer todo lo que produce Santo Domingo y colocarlo en el Mercado de Nueva York, a través de las bodegas y supermercados controlados y manejados por un poderoso grupo de empresarios y comerciantes ricos dominicanos?
10) Están trabajando nuestros oficiales electos de manera aislada, sin rumbo, sin una agenda común?
11) El acceso a la vivienda, seguros médicos, programas sociales y beneficios económicos, empleos para toda nuestra gente, quién lo defiende?
12) La comunidad dominicana solamente estará ahí? siempre lista para entregar su voto, a cambio de nada?
“La fortaleza de America o de Estados Unidos no está en Washington”, ha proclamado Nestor Montilla, president e de la Mesa Redonda Dominicoamericana. “Esta en el nivel local, en los barrios, en las escuelas, en los líderes comunales, bodegueros, la gente de las comunidades son las que validan los cabildeos ante las esferas gubernamentales o la sociedad élite. Por eso creemos en que la gente venga a votar todos los anos en la conferencia para exigir sus prioridades y asegurarse los puntos estratégicos de su agenda”.
Si no tenemos líderes capaces de ver la historia a corto, mediano y largo plazos, con pragmatismo, podremos lograr cien, doscientos, trescientos y más representantes, pero nunca sacaremos a nuestra gente de la cola.
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