Diez Cabral afirma sería un suicidio no adoptar pautas de conducta corporativa que garanticen la sostenibilidad a largo plazo.
El presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana expresó que a muchos les embarga el sentimiento de que el país ha ido retrocediendo en términos de civilización y que los industriales no pueden estar ajenos a esta tendencia y arrodillarse ante el pesimismo, por lo que se hace necesario contar con instrumentos que indiquen que se avanza en una dirección clara de bienestar y progreso.
Manuel Diez Cabral, al hablar en el acto de presentación del Código de Ética Industrial, dijo que el esfuerzo se produce “en momentos en que pareciera ser que muchos valores de nuestra sociedad están en juego y que la equidad social se encuentra cada vez más lejos”.
“El enriquecimiento fácil, la cultura del consumo más allá de las posibilidades, la resignación ante los atropellos, la falta de respeto a derechos básicos de los ciudadanos, la agresividad y la violencia hechas pautas comunes de conducta, el incumplimiento de promesas, la variación de la palabra dada y hasta de las leyes con facilidad espantosa, son sólo algunos de los elementos que nos dicen que vivimos en una sociedad que no siempre se transforma en la dirección correcta”, afirmó.
Aseguró que las prácticas corruptas dañan la economía y la sociedad. En ese sentido, dijo que la AIRD nunca ha esquivado la responsabilidad de apoyar cambios necesarios para hacernos una sociedad más equitativa. Enumeró, entre los principios o criterios que norman el quehacer industrial, el fomento del libre mercado, dentro y fuera del país; el respeto a los derechos de los consumidores; la promoción de igualdad de oportunidades en el ámbito laboral.
Diez Cabral afirmó que, para el empresariado, “sería un suicidio no adoptar estas u otras pautas de conducta corporativa que nos garanticen la sostenibilidad a largo plazo” y añadió que también es un suicidio adoptar un Código de Ética y luego hacerse de la “vista gorda” ante lo que se acepta.
Finalmente, apeló a los directivos empresariales para que hagan suyo el Código de Ética Industrial, que dediquen esfuerzos para que sea asumido y sirva para juzgar las conductas y decisiones internas.
“Les garantizo que un comportamiento empresarial ético tiene retornos positivos en lo financiero, en lo social y en la satisfacción de los que componemos las empresas. Es, además, un medio para hacer de cada empresa una organización estable, próspera, en la cual muchos desearán trabajar en ella y permanecer en ella”, concluyó.
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