El libro de la hija de Trujillo escrito por ella (Angelita) o por alguien que le ayudó, a 50 años después del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina (1930-1961, es como dijera Mario Read Vitini, “un absurdo”. El libro es infame, dijo Vincho Castillo, por las falacias terribles que de por si no son inocentes. Detrás de ese libro hay manos siniestras, que viene a ser la “subversión total de valores históricos importantes de la R. Dominicana.”
LA INFAMIA
Según Angelita plasmara en su libro, el vil asesinato de las Hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, no fue la obra de su padre el tirano Rafael L. Trujillo, sino del Ministro de Defensa casado con una prima hermana de ella, (es decir, sobrino político de Trujillo) el general José Rene (Pupo) Román Fernández y además dijo que supuestamente bajo la instrucción de Luis Amiama Tió.
La infamia del falaz relato de Angelita pretende endilgar a Pupo Román de que “talvez” (es decir ni ella está segura de lo que escribió) por exceso de los celos de Pupo Román para demostrarle la gratitud a Trujillo porque alegadamente éste le habría dado un dinero para que liberara una hipoteca. ¡Mentiras! exclamó Vincho Castillo.
El país fue testigo del juicio televisado en el Caso de las Mirabal, siendo designado el fiscal especial Rafael Valera Benítez y el juez presidente de ese Tribunal, fue una leyenda de capacidad y probidad, el lic. Osvaldo Soto.
El país escuchó atento a los asesinos y a los testigos. Todos supieron de dónde vinieron las órdenes para matar a las hermanas Mirabal. De Trujillo al ministro de las FF.AA., que sirvió de correa de transmisión.
Era un hecho tan espantoso que los propios asesinos, con Ciriaco de la Rosa a la cabeza, sintieron escalofríos y repugnancia. Relataron que un domingo que venían las hermanas de ver a sus esposos, ya que habían sido trasladados a Puerto Plata, para obligarlas a viajar por la peligrosa carretera de Puerto Plata-La Cumbre-Tamboril, donde se simularía el accidente.
Después de golpearlas con palos hasta matarlas, junto al conductor Rufino de la Cruz, ese domingo primero, se barajó el operativo. Los asesinos alegaron que no fue posible porque venían niños y se podía complicar el asunto.
Entonces se relató que el coronel Candito Torres Tejada, un segundo o tercer jefe del Servicio de Inteligencia Militar de la gente de Johnny Abbes quien estaba ausente en ese momento, les dijo a los asesinos: o lo hacen este domingo o se van ustedes.
En el juicio los asesinos alegaron fuerza mayor. Sus abogados adujeron en defensa de los imputados que ellos no podían rehusarse a cumplir la orden, porque venia con tal potencia de alto estamento, y esto representaba que ellos serían eliminados. Que no cumplir la orden significaba un suicidio.
¿Cómo se viene a decir, 50 años después, que fue Pupo Román y Luis Amiama Tió? ¡La orden fue dada por Trujillo! dijo Vincho.
LA VIDA LICENCIOSA DE TRUJILLO Y EL PRIMER ASESINATO DEL REGIMEN
Hay ciertas creencias entre gente aún confundida de que El Tirano al cabo del tiempo, por la vida desenfrenada que llevaba, el alcohol, las mujeres, el sexo, el ejercicio intenso del poder, etc., enloqueció. Y que sus hechos fue fruto de su decadencia.
Vincho Castillo rechazó categóricamente esta creencia. ¡No se equivoquen! A principios del régimen de El Tirano, mataron al poeta dominicano Virgilio Martínez Reyna y su esposa embarazada doña Altagracia. El hecho fue ocasionado el 01 de Junio del 1930 en San José de las Matas.
En el fondo ese asesinato enviaba un mensaje de miedo. Una sociedad que ve a un régimen recién instalado en capacidad de producir un hecho tan espantoso, ¿Qué pudiera sentir el pueblo que no fuera miedo? Era un mecanismo de dominio y control de la sociedad.
La sociedad dominicana estuvo oprimido durante 31 años. Las leyendas de que las Lechuzas, aquellos carros negros sin placas que salían en horas de la noche a matar. ¡Esa era la realidad!
Gran parte de la sociedad se sometió. Hubo un puñado, unos cuantos que fueron rebeldes. Que asumieron responsabilidades infinitas. Que se expusieron a ser encarcelados, desaparecidos y muertos.
El oficial de Inteligencia del Ejército Nacional Víctor Alicinio Peña Rivera, jefe del SIM en la región Norte, escribió un libro y explica de dónde bajaron las órdenes para matar a las hermanas Mirabal.
Se simula un accidente. Se le rispa el automóvil. Se lleva la autoridad judicial de Santiago para hacer el levantamiento de los cadáveres. Ya previamente habían sido detenidas. En un cañaveral habían sido apaleadas. Y eso se vio como el fin de El Tirano.
La gran cantidad de servidores de Trujillo que estaban en cargos públicos, no necesariamente hay que satanizarlos por este hecho. Tenían la opinión hacia dentro en la familia, entre los amigos, sobre la dureza del régimen.
LOS HERMANOS IMBERT
Segundo Imbert, oficial del EN, era comandante en Puerto Plata, en el momento que se produce la invasión de Luperón. Se regó la voz de que el Gobernador y su hermano (los Imbert), en el fondo aprobaban la invasión.
Se dijo que habían determinado la muerte de algunos en Puerto Plata como una manera prevenir de que en caso de que algunos de estos apresados hablaran, pudieran revelar que ellos (los Imbert) estaban involucrados en la invasión.
Segundo fue vejado, sentenciado y encarcelado. Aunque luego fue indultado. Se fue a Puerto Rico pero cae en el error de reingresar a la R. Dominicana. Termina siendo apresado y es llevado a La Victoria.
Su hermano, Antonio Imbert Barrera había sido gobernador y sub director de Rentas Internas. Esto no significaba que estuviese de acuerdo con el régimen ni con lo que ocurría al pueblo. Él y Salvador Estrella eventualmente van a La Conjura.
Buscaron entonces infamar a los hermanos Imbert. Se esparció el rumor de que Segundo Imbert supervisó el asesinato de las hermanas Mirabal y que era él quien estaba en el carro de color rojo y llevaba un sombrero blanco. ¡Embuste, embuste! Exclamó Vincho.
Ni siquiera Víctor Alicinio Peña Rivera supervisó los asesinatos, dijo Vincho. Se hablo de la presencia de alguien en las inmediaciones y que no era militar pero que podía haber sido del Ministerio Público de Santiago.
El Tirano Trujillo era un maniaco con las formalidades y sus asesinatos estaban todos revestidos de una “legalidad” impecable. ¡Esa era la realidad!
INJURIAS A MALSALVA
Con este libro quieren arruinar la memoria sagrada e histórica del país. Angelita relata que Minerva habló con su hermano Ramfis Trujillo,< y tres veces >, en Boca Chica. Supuestamente se lo habría informado Juan Pou Castro.
Manolo, las Mirabal, la doctora Morel, Dulce María Tejada de Álvarez, y cientos de miembros del Movimiento 14 de Junio son apresados el 01 de Enero del 1960. Fue el escándalo supremo del momento por todas las mujeres apresadas y llevadas a lugares de torturas.
Continua su relato Angelita y dice que Minerva valiéndose de Juan Pou Castro logra contactar a Ramfis. Que aparentemente Pou pensó en un momento que había un romance entre ellos, pero que al verlos separados y ella llorando desconsoladamente, le preguntó qué le pasaba y que Minerva le revela quería interceder ante el general por su esposo. ¡Mentiras también! Espetó Vincho.
Quien conoció a Minerva sabe de su integridad y su rebeldía. De dónde puede salir en el asco de ese testimonio (el libro) que aquella mujer tan valerosa, que había sido a encarcelada, que su esposo Manolo Tavárez Justo había sido sometido a torturas, iba a salir a mendigar su libertad ante Ramfis Trujillo.
Para Angelita, el único héroe que ha parido la República Dominicana es su padre, el tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina.
LA FAMILIA DE LA MAZA
La infamia continua. De acuerdo a la infamia relatada en el libro, Antonio de la Maza fue primero a matar a la G.Washington, y morir días después en la avenida Bolívar y junto a Juan Tomas Díaz batiéndose a tiros en enorme desventaja.
Según Angelita, Antonio era un vulgar asaltante que tenía únicamente el interés de llevarse el maletín que llevaba su padre que estaba repleto de dinero. Para ella, Antonio no tenia ideales, no sabía lo que era la libertad ni le interesaba. Además tenia un aserradero que le había dado su padre en la frontera.
Toda la familia de la Maza fueron barridos. Esa familia le hizo una entrega de su sangre que la R. Dominicana no tendrá como pagarla, dijo Vincho

Antonio le dijo a los conjurados, entre ellos al teniente Amado García, y a Roberto Pastoriza, de que si no iban, el iba solo. Su hermano Octavio de la Maza un piloto militar, como lo era Rafael, fue asesinado en el palacio de la P.N., a raíz del secuestro de Galíndez que Trujillo quiso justificar diciendo que había sido un piloto norteamericano de apellido Murphy que habría traído a Galíndez hasta Montecristi.
Como quería borrar eso, mata a Murhpy y mata a Octavio (Tabito) de la Maza y luego se esparce el rumor malicioso que tenían una relación amorosa. Los dos fueron asesinados mientras estaban en una celda y amarrados.
Bolívar de la Maza fue apresado la noche del 30 de Junio, llevado a la Fortaleza de La Vega y asesinado a palos junto a su hermano Mario. Se cuenta que Don Vicente al enterarse del complot para matar a Trujillo le dijo a su hijo Mario: “Dile a Antonio que ya están todos mis hijos, que se cuide de no fracasar, que se mueran todos, pero que no fracase” (Tomado del libro “30 de mayo, Trujillo ajusticiado” de Eduardo García Michel).
Ernesto de la Maza fue arrestado y llevado a la 40. Se cuenta que mientras era torturado en la silla eléctrica, por Clodoveo Ortíz, Cándido Torres, el teniente Germán Pérez Mercado y Juan Reyes, le preguntaron quién había matado al jefe. Ernesto respondió: Cien veces debió morir ese asesino, hasta que murió carbonizado (Tomado del libro “30 de mayo, Trujillo ajusticiado” de Eduardo García Michel).
Antonio de la Maza era uno de los hombres de mayor valor del país. Los amigos lo describían como un hombre bravío. Una de las hermanas se aflige en el entierro de Tabito. El lugar esta atestado de espías de Trujillo. Antonio le dice: Cállese, deje de estar llorando, que esto hay que vengarse, esto no se llora.
Salvador Estrella, de enorme mansedumbre, Luis Amiama Tió, se conjuran para liberar al país de lo que era sencillamente insoportable.
LOS HERMANOS DIAZ
Los hermanos Juan Tomas y Modesto Díaz Quezada, hijos de Lucas Díaz. Le llevaron una denuncia a Trujillo acerca de la posible conjura de los hermanos. El Tirano descartó la idea, porque dijo ellos no eran capaces de conjurarse en su contra porque eran casi de la familia.
Estos hombres tenían responsabilidades de servir en posiciones dentro del régimen trujillista. Ambas familias eran amigas tradicionales. Sin embargo, fueron abominando los actos de Trujillo, que todo era insostenible.
Lo que se plantea en el libro es una infamia. Los jóvenes no merecen un tipo de agresión de esa naturaleza. Hay que saber lo que esa familia pasaron y fueron expuestas dijo Vincho.
VINCHO Y TRUJILLO
El doctor Marino Vinicio Castillo dijo que él fue diputado en el régimen de Trujillo. Explicó que a la edad de los 30 años, Trujillo va a su pueblo el 12 de Marzo del 1961 para hablar con él.
No conoció a ningunos de los hijos de Trujillo ni tuvo trato con ellos. Vincho fue llevado al Club Esperanza. Trujillo le dijo que tenía mucho interés en saludarle y que asumiera una posición en el gobierno.
Vincho le respondió a Trujillo que al asumir una posición en el Gobierno habría un conflicto de interés por su ejercicio profesional, a lo que Trujillo le dijo que la posición no chocaría en nada con la profesión de Vincho. El Tirano lo hace diputado.
Desde Marzo hasta Mayo dijo Vincho fue diputado en el régimen trujillista. Eran los medios de sobrevivir en aquella época, porque contrariar a Trujillo era un suicidio. Dijo que pronunciaba discursos, aunque aseguró no eran sus sentimientos reales.
Claro que no, dijo Vincho, citando el periódico 14 de Junio, en donde nunca salió publicado un escrito en su contra. Chino Ferreras tenia dudas si publicaba en contra de Vincho una nota, tildada por el doctor castillo como un invento de algunos abogados cínicos, a lo que Manolo Tavárez le respondió que no.
Tavárez le dijo a Chino Ferrera que mientras estuviese frente al diario 14 de Junio no se publicaba nada en contra de Vincho porque él si sabia como pensaba el doctor Castillo y sus sentimientos verdaderos respecto al régimen.
El deber es dar un testimonio serio de ese entonces. Lo que aconteció en el gobierno de Trujillo es que rotundamente nunca más debe ser, dijo Vincho.
NO HAY REGIMEN MALO QUE NO TENGA ALGO BUENO
En medio de la libertad y del Estado de Derecho, fue traumático y penoso lo que pasó después del ajusticiamiento del dictador Trujillo; el derrocamiento del primer gobierno democrático elegido, la intervención extranjera, la guerra civil. Se abrió paso el egoísmo, la salud es privatizada siendo hasta inalcanzable por las masas.
En el régimen de Trujillo la salud era positivo. El privilegio de entonces era conseguir una cuña para internar a alguien en un hospital público. Los grandes cirujanos de la R. Dominicana trabajaban en hospitales públicos.
Cuando el doctor Contreras operaba a Trujillo también debía operar al obrero. La educación; un elemento de integración social formidable. Los hijos de los abogados con los del carpintero se sentaban juntos.
Maestros a la enseñanza pública. Solo había dos colegios, LaSaye y Nuestra Señora de Concepción.
La seguridad pública se perdía en el régimen de Trujillo si tenia una implicación de tipo político. De lo contrario había una seguridad blindada. Se podía amanecer borracho con un maletín y nadie se atrevía a robar.
EL TERROR DEL REGIMEN
En una sociedad actual crispada, atemorizada y la seguridad pública perdida, comienza la gente a decir que cuando Trujillo había seguridad.
Después de muerto Trujillo, Vincho dijo que acostumbraba a reunirse con los diputados viejos, y relataban historias entre ellos. Decían q todo dependía como se le dijera.
El general Federico Fiallo, era muy amigo de Peña Batlle (Chilo) quien trabajaba para el grupo Vicini y eran rebeldes. Fiallo le dice a Chilo que Trujillo sólo se enamoraba de los caballos, las mujeres y de la gente inteligente.
Fiallo le dice a Chilo; “Trujillo está enamorada de lo inteligente que eres tú, y no te va a dejar salir, va a terminar por matarte y si me dan la orden, yo la cumplo” . Eran mecanismos de supervivencia.
De acuerdo al doctor Castillo, estaban héroes como Ángel María Liz, los hermanos Fiallo, los hermanos Grullón Martínez, Juan Espaillat, y muchos jóvenes importantísimos que eran la “Élite del Valor Nacional Dominicano”.
Esa gente tenia un decoro y una determinación. Se arriesgaron como nadie en el país. Ese es su puesto en la historia. Pero a raíz de la muerte de Trujillo se produce todo un estado de simulación, un grupo de sinvergüenzas metidos a héroes. Los verdaderos héroes están muertos, salvo los del 30 de Mayo que participaron en la ejecución y pudieron sobrevivir dos.
El general Román, secretario de las FFAA en el régimen de Trujillo, fue sometido a torturas que no se pueden describir y fue a la conspiración. El sacrificio del que fue objeto sirven para el respeto, dijo Vincho, mientras cuestionaba duramente el libro blasfemo de Angelita.
Miguel Ángel Báez Díaz era amigo intimo de Trujillo y fue incluso su funcionario. Se le tejieron leyendas de matar. Muere la hija en circunstancias dudosas. Se decía se le dio un medicamento que le impidió la coagulación y en la hora del parto se murió.
Báez Díaz también fue objeto de torturas horribles aseguró Vincho Castillo. Terminaron por hacerle comer la carne de su hijo muerto. Se la dieron como alimento y cuando termino se lo hicieron saber. También dicen que esto le produjo la muerte.
El contenido infame del libro ha sido una torpeza de ella. Pudo haber escrito acerca de su padre y su comportamiento a la familia. Pero la han metido en ofender, agredir, destruir a los valores nacionales.
Américo Castillo se graduó de abogado en el 1931. Dijo Vincho que su hermano le contó que en el 1938 Trujillo un día llegó a las 8:00 de la mañana al Tribunal, con lentes negros. Estaban empresarios y funcionarios reunidos.
Trujillo les dijo que había ocurrido un incidente en la frontera entre civiles haitianos y dominicanos. “Dicen que ha habido muchas bajas, que no se sabia el numero de victimas, porque no tenían estadísticas”. Américo le dijo a su hermano Vincho que era una manera de matar haitianos y de ejercer dominio en el ámbito nacional.
Los haitianos fueron muertos a bayonetazos.
Américo Castillo fue gobernador y en una reunión con gobernadores, Hostos Pelegrin, el hermano más brillante de los Castillo es detenido en Cabrera . Fue llevado a San Francisco. Apareció ahorcado en La Fortaleza Duarte. En ese entonces dijo el doctor Vincho Castillo que tenia apenas 15 años.
Dijeron se había suicidado. Le dieron una golpiza tan fuerte que se murió de esta. Este testimonio se lo dijo al doctor Vincho un sargento de la Fortaleza Duarte. De que había un cabo de apellido Fortunato de Puerto Plata que mataba por “la Compañía”. Para este tiempo, ya Trujillo había muerto.
Ese era el tipo de ambiente que había. El que no ha vivido ese tiempo no sabe de las durezas, del gran temor que se vivió. A veces aceptar una posición en el gobierno era el salvavidas para proteger a la familia, al hermano rebelde, o a un padre, citando el doctor Vincho Castillo a su padre, el cual su nombre no podía pronunciarse públicamente.
El doctor Castillo reveló que su padre le hizo una oposición férrea a Trujillo para los años 30. Hizo un vaticinio de que los dominicanos llorarían lágrimas de sangre en medio de una tiranía sin nombre. Murió en Francia.
El libro es una acusación y no una defensa de su padre, finalizó el doctor Castillo.
VER VIDEO
canahuate_m@yahoo.com
|