(Octubre 21, 2010) - Constantemente, miembros de la Policía Nacional Dominicana se ven envueltos en casos de drogas, ya sea participando en tumbes o en los famosos ajustes de cuentas, lo que demuestra, no se equivocaron quienes cuestionaron el involucramiento de esta institución en la lucha contra ese flagelo.
A esta institución se le quitó dicha misión, porque sus agentes atrapaban a narcos, les quitaban las drogas y el dinero para repartírselos, y vendían la droga incautada. Cuando no, solían ponerles drogas a personas para chantajearlas y extorsionarlas.
A Franklin Almeida y a quienes propusieron dar participación a la policía en la persecución del narcotráfico se les olvidó, cuál fue la causa que dio origen a la fundación de la DNCD. También olvidaron, que en el país existe la Autoridad Metropolitana de Transporte, por la corrupción existente a lo interno de la uniformada.
Esos oficiales tenían el mejor negocio del mundo con el transito, donde las equinas eran vendidas a cientos de miles de pesos a los miembros para que macutearan a todo el que transitaba en un vehículo de motor, sin importar que estos estuvieran violando o no la ley.
La policía se ha limpiado bastante, gracias a las gestiones de quienes la han dirigido en los últimos años, sobre todo, el general, Rafael Guillermo Guzmán Fermín, quien libró una dura batalla para sacar a los delincuentes del seno de esa institución, pero eso no quiere decir, que todos los uniformados estén en condiciones morales para lidiar con algo tan delicado como el narcotráfico.
Esta debe quedar relegada a enfrentar asuntos de orden público y nada más, combatir pequeños delitos, como robos, asesinatos y rencillas barriales, pero asignarle esa responsabilidad de perseguir al narcotráfico y el crimen organizado, es como echar por la borda los sacrificios que se han hecho para detener sus operaciones, pues en su interior quedan muchos pejes gordos al servicio de los carteles.
La mayor muestra de lo que decimos, lo constituye la detención del coronel, Franklin Raúl Peralta Gonzales, el sargento, Alberto de Jesús Pérez Polanco y el cabo, Nicanor Ant. Estévez Estévez, quienes fueron sorprendidos cuando se disponían dar un tumbe en el municipio de Licey al Medio, Santiago, según las autoridades.
Recientemente, la jefatura de la policía debió trasladar y someter a la justicia a dotaciones completas, como fue el caso de Bonao, Puerto Plata, Samaná y el Seíbo, donde sus agentes se dedicaron a legalizar puntos de drogas y a apresar a ciudadanos que nada tenían que ver con este ilícito negocio, para encubrir sus perversas acciones.
El gobierno ha venido dando palos a la ciega en el combate a la delincuencia, el crimen organizado y tráfico de drogas, como lo demuestra el mal llamado programa “Barrio Seguro”, y estos son cualquier cosa, menos eso último, pues las personas no salen a las calles para evitar ser atracadas o asesinadas.
alexalma0915@gmail.com
|