El crimen organizado sigue demostrando que en el país no hay quien lo detenga. Que las autoridades hace mucho perdieron el control de la sociedad. Que la ciudadanía está a merced de estos desalmados y nadie escapa a sus sañas.
A diario ocurren hechos que dejan atónito al país. Se pensaba que con los delincuentes en las cárceles, la paz estaría garantizada, pero no, desde esos centros se planifican y ejecutan crímenes bochornosos a diario, contra lo más sano de la nación.
Como muestra del desafío a la ley, estos escuadrones de la muerte intentaron asesinar al joven abogado, Jordy Veras Rodríguez, hijo del reputado abogado santiagués, Ramón Antonio Veras, (Negro).
Con este acto vil, se tocó la fibra más sensible, no sólo del alma del doctor, Negro Veras, si no, de la sociedad misma y mientras esto sucede, las autoridades no buscan la forma de detener la criminalidad, sacando las armas del poder de los civiles.
Tampoco estos abominables hechos llaman a la atención al sistema judicial, que a pesar del baño de sangre que a diario vive la nación, los delincuentes logran salir en libertad con una facilidad pasmosa de las cárceles.
Vidas valiosísimas perdidas y otros han sido marcados para siempre por la violencia que generan las armas de fuego. Reiteramos, no sabemos qué deberá pasar aquí para ponerle fin a esta situación imperante.
Es como si la tragedia que vivimos no les quitara el sueño a congresistas, ni al Poder Ejecutivo, pues no pasa mucho tiempo sin que la sociedad sea impactada por estos criminales y los dominicanos sólo tienen que enjugarse las lagrimas por el derramamiento de sangre contra sus familiares.
Negro Veras y su familia no están solos, la sociedad les conoce y sabe de su limpio accionar. Que se mueva Cielo y Tierra hasta dar con quienes intentaron segar la vida de un joven valioso, orientado y guiado por los nobles principios de su progenitor.
No es posible que desde las cárceles se continúe cometiendo atrocidades. La sociedad no puede continuar viviendo a expensa de los delincuentes. No se justifica que estos siembren el terror en la población con tanta vileza y alevosía.
No logramos entender, que mientras el narcotráfico, crimen organizado y la delincuencia generalizada se acrecientan, todavía el país dependa de una justicia indiferente a sus acciones.
Deben establecerse cárceles de máxima seguridad. Un sistema de condenas múltiples, no puede aplicarse una sanción al que asesina a tres personas igual a quien mata una sola, eso no se llama justicia y esto tiene que ser revisado.
El castigo tiene que ir acorde con los hechos cometidos. Urge el establecimiento de la cadena perpetua y la pena de muerte. A la iglesia que siga con su prédica, pero que dejen al sistema judicial avanzar, ya la criminalidad esta fuera de control y con ideas fútiles no se podrá combatir.
alexalma0915@gmail.com
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