La debilidad institucional se afianza cada vez más en nuestro país. No pasa una semana sin que exploten escándalos estremeciendo a la sociedad, de los cuales no escapa ni el presidente de la República y funcionarios cercanos.
Uno sustituye al otro como plan debidamente concebido. El narcotráfico, crimen organizado y la corrupción desde hace mucho mantienen en vilo a los dominicanos, por eso es imperioso generar nuevas polémicas cada día.
Ya se trata de sacar a Figueroa y a Sobeida de la palestra pública. Parecería que la tanda de criminalidad desatada por estos sujetos no nos mueve a espanto y tendremos que apelar al proverbio griego, “la mujer de Cesar y el mismo Cesar, no sólo deben ser serios, si no, que deben demostrarlo”, queriendo decir, somos lo que aparentamos, no lo que decimos ser.
Desde el gobierno se habla de luchar contra las drogas y el lavado de activos, para lo que han creado supuestos organismos, pero como cuento de nunca acabar, a diario sale a relucir la complicidad de funcionarios involucrados directa e indirectamente en estos flagelos.
El famoso tigre de la cocaína llegó allí, escapado de una cárcel condenado a 2009 años en Puerto Rico y le faltó poco para comprar a media capital. Se paseó por todo el país, mostrando su capacidad de enrolar sectores poderosos en sus redes mafiosas, a empresarios, artistas, funcionarios civiles, militares y policiales.
Hermanos cubanos que desfalcaron el Seguro Social o Medicare de Miami, invirtieron miles de millones de pesos, pero ninguna autoridad se molestó en pedirles explicar la procedencia de tantos recursos, que hasta el más ingenuo de los dominicanos sabe que trabajando, nadie los consigue.
El país despierta alarmado con aviones que evaden “controles” y despegan hacia el espacio aéreo sin identificar a quiénes transportan y a dónde van. Que un español fue apresado en su país, acusado de ser el dueño de una carguita de cocaína pura de 1,200 kilos, llevados desde República Dominicana, propietario de una lujosa torre residencial en un exclusivo sector capitalino.
Que el presidente Fernández fue llevado a dar el primer picazo para la construcción de la famosa Torre Atiemar, donde no se descarta sea producto del narcotráfico y el lavado de dinero. Si el jefe de Estado no se sacude e investiga a muchos de sus funcionarios, lo veremos repitiendo la expresión de Balaguer, “las drogas se detienen en la puerta de mi despacho”, aunque el ex presidente Mejía, sostiene, que tanto al mandatario como a Vincho, estas les caen en los pies.
Esperamos sólo sea en los pies que les caigan y no en las manos, como al ex mandatario, pero lo cierto es, que el entorno presidencial va a tener que ser bien depurado, pues parecen confabulados con la delincuencia o sólo se preocupan por ir a cobrar a final de mes, mientras el país se hunde en un vacío institucional.
alex15958@MSN.com
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