Enero 23, 2012
República Dominicana como otras naciones de América, tiene la “dicha” de heredar costumbres, culturas e idioma, esto último, con una diversidad de dialectos y modismos, que enriquecen el lenguaje.
Don Pedro Enríquez Ureña, en su Español de Santo Domingo, narra las formas de nombrar objetos y cosas en distintos países. Es lo mismo un (Abrigo) en Dominicana, que una (Chamarra) en México.
Pero de nuestro castellano, mucho podemos decir. Para poder subsistir, muchas expresiones, ha visto sucumbir. Montado en el desarrollo, va cambiando su lirica, y así salir del hoyo, sumergido en la empírica.
Herencia de la hispanidad, hoy la conocemos, con disparidad. Dice Orión Mejía, que enseñaron la Enagua, los colegas, yo no sé qué alega, o si es pura herejía, pues de la Múcara y el Calabazo, nadie hace una melodía.
Los pañales, hoy son Pampers, y la Funda, una la Bolsa, como ha cambiado la cosa, con el paso de los añales, muchos cogen las señales, para vivir comunicados y estar actualizados, con lo que el medio difunda.
El pepillito, que bien se sitúa, ya no usa la Remua, para visitar la noviecita, dame la mejor “Pinta”, se dice por doquiera, se acabó la “Dominguera” para ir a echar un plante. No aparece el “Turbante”, ni en el centros espiritista.
Dónde estarán los “Sostenes”, preguntaron los Brasieles. ¿Se fueron con el Corsé?, de verdad, no lo sé. El Blumen de vacaciones, se fue, desde que llegó el Panti, ¡vaya perla!, diría Boquechivo, al que en un sube y baja, lo cogieron infraganti.
La “Mota” en la Faldiquera, hace tiempo no la veo, dicen que en la Pulpería, le dieron recreo. Enaguas, Refajos y Mediofondos, salieron tras la “Cretona”, que lucía comparona y causaba furor, en la orilla del camino, cogieron su destino, para nunca volver, pero de la Mucara y el Calabazo, agua nos dan a beber.
La Batea, Barbacoa e Higüera, hicieron que la batalla perdiera, ¿Qué será de las Hornallas y el Fogón?, por ahí anda el “Pilón” que no cree en cuento, preguntándole al “Burén”, por el “Bidón, la “Cantara” o “Maima”, si los ha visto en el Zafacón.
Del Manantial, Arroyo, Cañada o Quebrada, sólo se oye murmurar, el Caballo relinchar, y el Gallo cantar de madrugada, anunciando una nueva jornada, en la Falda de la Loma, en la hora matinal, y al echarse la paloma.
Almidonar pantalones, para hacerles gruesos filos, ya no se ve su brillo, alumbrando en la oscuridad, el “Tablajero” con el Jututo, que aviso da, para la carne en la Paila. El Colador de tela falta, tamaña cosa fuera, este parecía un “Saco”, ¡compadre! baje el “Sobaco” que no me quiero “Gotear”.
La Tinaja y el Soberao, se marcharon del Bohío, su nombre suena impío, igual que la Humiadora, el “Calzoncillo” no es de ahora, pronto tendremos en la aurora, la fémina con su “Regla”, visitando el sembradío.
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