Por Alejandro Almánzar
Desde Mi Ventana Óptica
REPUBLICA DOMINICANA.- Al recibir un nuevo año, auguramos cosas, algunas inalcanzables, cual sueño irrealizable, nunca lograremos, por eso, soñamos con un país mejor, en el que nos volvamos a pasear por las calles, sin temor a la delincuencia.
Seguros, de que no falta un solo dominicano sin las tres comidas. Viendo nuestras calles libres de los denominados palomos, oliendo cemento. Sabiendo, que los “pitrincheros” del Parque Enriquillo, fueron ubicados en un refugio digno, donde puedan mostrarles una mejor cara al mundo.
Despertar cada día convencidos, que la educación es una realidad, donde jóvenes encuentran la capacitación para enfrentar la desigualdad social. Ver a nuestras mujeres caminando libres, sin que sean asaltadas, violadas y asesinadas en esos barrios.
Donde ningún enajenado mental acabe con la vida de ese Ser tan dulce, noble y bello. Teniendo las calles libres de basura humana, de desperdicios sólidos y hoyos, sin el odioso ruido del Colmadón.
Quizás era pesadilla, pero soñamos con nuestra gente bailando y festejando la sinceridad de los políticos. Creyendo sus promesas de campaña, conscientes de que llegados al poder, estos honraran lo prometido.
Deliramos con el desprendimiento de los poderosos, invirtiendo en escuelas, hospitales e instituciones de servicios, para los que nada tienen. Irnos a la cama, convencidos de que los delincuentes recibirán condenas conforme sus actos, con la nueva Suprema Corte de Justicia.
Pensar que vivimos en un espacio, donde los criminales no sean dejados en libertad por “falta de evidencias”. Donde la población no se vea compelida a tomar la justicia en sus manos. En que a los consumidores les cobren lo justo por una factura eléctrica, y no les facturen apagones.
Donde nadie se robe los bienes del Estado. Ser parte de un conglomerado, que rinde tributo y respeta sus símbolos patrios. Donde los jueces apliquen justicia igual para todos. Donde no existan guaguas voladoras, ni carros de conchos destartalados.
Soñamos con un país, en el cual las aceras sean para el uso de peatones, sin frituras, ni talleres de mecánica. Sin sindicalistas choferiles haciendo paros sorpresas. Con cañadas y ríos, sin contaminación ambiental.
Una sociedad, donde la Marina de Guerra no se confabule con organizadores de viajes ilegales, para llenar sus bolsillos, alimentando a los tiburones. Ni militares y policías, patrocinando hechos delictivos. Soñamos con una nación, libre de tecatos, narcotraficantes y sicarios.
Con una patria, libre de niños pedigüeños, sin dengue, hospitales con medicamentos, donde las parturientas no perezcan por indolencia de los discípulos de Hipócrates. Ansiamos, a que animales, aves, reptiles y gente, convivan armónicamente, respetando el espacio de cada uno.
¡Oh! ¿Y qué hora es? ¡Ay Dios mío, me cogió el sueño!, tendré que soñar menos, porque finalmente, me botaran del trabajo. ¡Ojala que ahora no me deje el tren, por estar soñando despierto! pero en este año nuevo, propongámonos mejores metas, ser mejores ciudadanos, así tendríamos el país soñado por Duarte y los trinitarios.
alexalma0915@gmail.com
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