Desde Mi Ventana Óptica - Por Alejandro Almánzar
(Rep.Dom- Oct-24-11) Durante un largo periodo, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se mantuvo en calma, dirigida por la prudencia y el entendimiento, entre autoridades y rectores de dicha casa de estudios, lo que hizo pensar, que los enfrentamientos en el campus universitario, eran cosa del pasado.
Pero como en sus mejores tiempos, de repente, el caos ha vuelto a imperar en las inmediaciones de la universidad más vieja del nuevo mundo, fundada mediante bula papal, el 28 de Octubre, de 1538, por los Dominicos, nombrada (Santo Tomás de Aquino).
Es penoso, cómo una institución que debe estar al servicio del pueblo, es tomada por grupos anárquicos, para sembrar el caos y convertirla en campo de batalla, respondiendo sólo al interés de sectores políticos desacreditados, y obviando su rol de preparar para el futuro a hombres y mujeres de escasos recursos económicos.
Con su actitud demuestran, que la estructura física puede haber evolucionado, pero que esas mentes calenturientas de los años 70s, todavía hacen vida en su seno, donde individuos violentos, disfrazados de estudiantes, siembran el terror en la Alma Mater, cuando la voracidad se propone sacarle más dinero a los bolsillos del contribuyente.
Con el retorno del caos a la UASD, nada más pierden los pobres que acuden allí con el propósito de superación, que ven sus sueños truncados, teniendo que volver a casa sin recibir docencias. Desde su autonomía, esta ha sido un barril sin fondo, donde sus autoridades gastan miles de millones de pesos, del presupuesto nacional, sin rendirle cuentas a nadie.
La Cámara de Cuentas, ni ninguna institución oficial, les pide explicación a estos funcionarios, sobre el uso dado a tanto dinero que cada año reciben del Estado, por miedo a estos revoltosos. Esa indeseable situación, impide que gente con deseo de superación, ingrese a la institución, como si esta hubiese sido creada sólo para el parasitismo político.
Ese mismo caos, impidió mi entrada allí, y como mi caso, hay miles, a quienes la anarquía uasdiana ha impedido entrar a formar parte de su matrícula estudiantil, teniendo que sacrificarse en instituciones privadas.
Lo lamentable es, que a pesar de la cantidad de recursos que maneja esa Rectoría, la capacitación de estudiantes ha decaído enormemente, y salen de las aulas con tanta mediocridad, que su profesionalidad deja mucho qué desear.
Al parecer, en la UASD no aplican la baja académica, por eso nos encontramos con individuos que tienen más de dos décadas matriculados, sin finalizar una carrera, que cualquier mediocre haría en cuatro o cinco años.
De esa inversión millonaria que hace el Estado, la sociedad no recibe ningún beneficio, pues son esos mismos profesionales que luego salen a explotar al pobre pueblo. El país se sacrifica sólo para recibir el caos que protagoniza la imprudencia en su entorno, mediante la destrucción de la propiedad privada y agresión física a la población.
alexalma0915@gmail.com
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