(Octubre 10 2011) Hablar sin ton ni son, es cosa del común, que ignora la buena comunicación, para llegar a la solución, sobre la percepción, que éstos desconocen, aún. Analizar nuestros males, resulta desagradable, escoger los canales, que nos lleven a la conclusión, de lo que significa, la maldita corrupción.
No soy decimero, tampoco canto una canción, este es el Pie Forzado, que con todo y su pasión, nos lleva a la terminación, de tan difícil situación. La justicia es diligente, si del pobre es la infracción, pues ahí también funciona, la maldita corrupción.
Que las drogas nos invadan, desde Bávaro hasta Monción, genera preocupación. Muchos se hacen de la vista gorda, cuando su paca les mandan, es mucho el dinero que agarran, de arriba hacia abajo, por tan duro trabajo, todos participan, de la repartición, ellos son promotores, de la maldita corrupción.
El Congreso aprueba préstamos y lo hace a vapor, a nadie les importa, la falta de control. Desaparecido el hombre del maletín, el Barrilito fue la opción, pero es que allí se incuba, la maldita corrupción. De elefante blanco, definen la construcción, cuidado con los ingenieros y la cubicación, que ellos también participan, de la maldita corrupción.
Que a cómo salieron los metros, cubicados en la UASD, compadre no digas nada, sobre su alteración, aquí no hubo infatuación, pero hizo su presencia, lo que es su vocación, para llenar sus arcas, con la maldita corrupción.
Desde la parroquia, hasta la Catedral, no se vayas a asombrar, aquí entre usted y nos, le vengo a contar, sobre su reconstrucción, con mucha simulación, alguien se salió con la suya, no estoy tirando puya, hago la aclaración, esto le digo, sin vacilación, nuestro sistema está dominado, para la maldita corrupción.
Hasta los muertos son saqueados, afirma la población, los ataúdes vuelven a las funerarias, a ocupar su posición, deberían alquilarlos, para mejor transacción, nadie ve cuando los sacan, del profundo panteón, ni los finados se salvan, de la maldita corrupción.
Que tengamos sicarios, impactando a la nación, es el mejor ejemplo, de lo que produce esa cuestión. Como estamos en campaña, hablan de la Educación, pero ya en el poder, el tema sale de circulación, con un pueblo analfabeto, nadie sabe de corrupción.
Con el desayuno escolar, también tienen su jueguito, intoxican muchachitos, a la hora de almorzar, para sus bolsillos llenar, sin ninguna compasión, eso también es producto, de la maldita corrupción.
Los médicos en los hospitales, buscan su remuneración, castigando a la población, con la cuota de recuperación, aunque de Hipócrates hacen mención, bailan en la misma fiesta, de esa maldita corrupción.
En la vigilancia policial, hubo tremenda máscara, con la instalación de cámaras, que costaron millones, tan caro como los apagones, que nos vende Marranzini, ya no se puede ir al Cine, a botar la presión, en la cual nos sumerge, la maldita corrupción.
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