Desde Mi Ventana Optica
Por Alejandro Almánzar
Los pueblos son jueces de sus propias causas, cada país tiene y tendrá el gobierno que se merece. Cuando falta conciencia, la irracionalidad se impone. Nadie puede hacerlo por nosotros, y el error de unos cuantos, es la carga que todos cargaremos después.
La República Dominicana tiene uno de los mas difíciles y preocupantes dilemas, pues cada cuatro años el país acude a votar bajo una camisa de fuerza, viéndose obligado a escoger entre lo malo y lo peor en una boleta electoral.
Faltando aún nueve meses para el proceso electoral, del próximo 20 de Mayo, ya las firmas encuestadoras comienzan a mostrar la intención de los votantes, y de mantenerse esa variable, marchamos seguros hacia el despeñadero político, económico, moral y social.
Si al llegar esa fecha, las encuestas mantienen esos mismos resultados, sería penoso y lamentable, pero será la decisión del pueblo, la que respetaremos siempre. Teníamos entendido, que los hombres son premiados por sus buenos actos y este no es el caso, pues el candidato que aparece encabezando la simpatía del electorado, es de muy malos e ingratos recuerdos en el país, por las perversidades ocurridas en ese periodo gubernamental, donde la sociedad fue humillada, puesta de rodilla y el ciudadano perdió hasta la dignidad.
Desorden, corrupción, robo del dinero del Estado, complicidad con el crimen organizado y narcotráfico, es la única prenda que puede exhibir Hipólito Mejía ante los electores, pero sí aún así, eso le hace merecedor del voto de los dominicanos, adelante, pues sólo nos resta esperar que tu risa no se convierta en lagrimas y tu alegría en tristeza, como sucedió en ese reciente pasado.
Es cierto que Leonel Fernández y el PLD no han solucionado los problemas básicos que afectan a nuestra gente, pero menos esperanza puede tener la población de alguien que cuando alcanzó el poder, llevó a mas de dos millones de dominicanos y dominicanas a la extrema pobreza, provocando el colapso del sistema financiero nacional y la quiebra del empresariado.
Un personaje que en su paso por el poder sólo puede mostrar la quiebra total de la producción agrícola, la muerte de más de diez ayudantes civiles de su gobierno, así como la del senador, Darío Gómez Martínez, a mano del crimen organizado, no puede ser depositario de confianza por parte de las personas sensatas, y en una sociedad decente que se respete, estaría impedido de aspirar a un cargo electivo.
Ojalá estemos a tiempo y la reflexión se apodere de los votantes y les puedan demostrar a Hipólito y sus estrategas, que el pueblo no es amnésico. La sociedad tiene que ir preparando el relevo de una clase política menos corrupta y perversa, mas comprometida con los mejores intereses del país, para que los votantes no se vean compelidos a escoger entre lo malo y lo peor cada cuatro años.
alexalma0915@gmail.com
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