Por Alejandro Almánzar
La muerte se la ha cogido con quienes hacen reír al pueblo, o sea, se ha ensañado con el buen humor, parecería como si en el Cielo hicieran falta estos personajes para alegrarles la vida a San Pedro y su comitiva, que a la entrada de este sagrado lugar reciben a los que salen de la tierra en estampida.
Primero fue a Pololo, que llamaron a capítulo, alguien allá arriba quería verlo haciendo reír a los habitantes celestiales, después hizo lo mismo con don Medrano, a quien le permitieron poner su Patio, en una espaciosa sala, para reír a raudales.
Sirita se negaba a abandonar la escuelota con todo y su mascota, donde daba cátedra del buen humor y hacía reír a todo pulmón, regañando a Nani Peña, por sus ocurrencias que cometía, de ella tampoco tuvo clemencia la muerte, aquel día.
Pensarán hacer un cuadro de comedia, con los mejores que el humor diera, para allá hacer presentaciones a casa llena, por eso pidieron a Balbuena, que su libreto escribiera, que a Melesio Morrobel a toda prisa incluyera, para seguir muerto de la risa, como en este mundo viviera.
Hoy la comedia está de luto, por la muerte y su exabrupto, de llevarse al Gordo hacia el Cielo y sólo nos queda en este día, rendirle un merecido tributo. Ahora está donde San Pedro, haciendo su escuelota, en el parque limpiando botas, protestando por tantas drogas.
Estos personajes se van, dejando un tremendo vacío y no sólo en el entorno familiar, es un duelo nacional, lo que se convierte su partida, pero quienes viven para alegrar la vida, alegre serán recordados, una figura como este, que reía aún enfadado.
Quienes luchan por los mejores intereses de un país nunca mueren, y eso fue Freddy, un ciudadano preocupado por los males de nuestro pueblo, que cuando la patria lo llamó a defender su honor mancillado, dijo presente, enfrentó la tiranía con toda su energía, pagando con el exilio.
Morirás como haya vivido, así dice la Biblia, por lo mucho que nos aportaste, sólo podemos decirte, que perdurará para siempre en el corazón de aquellos que aman a su país y que sueñan con una sociedad más justa y sana.
Si la muerte insiste en llevarse la alegría, de aquellos que nos hacen vibrar cada día, le pedimos deje su retozo, que mejor se lleve a Reymon Pozo y a Héctor Céspedes para allá arriba. Que llame a Felipe Polanco y para completar la historia, que busque a Cuquin Victoria, a Ramón Asencio con su fortuna.
No se olvide de Manolo Osuna, para mejor compañía, invite a Chery García y si esta pide amparo, también incluya a Margaro, que Roberto sea invitado, a rendir cuentas allá arriba, donde ellos son aclamados, para morir de la risa.
alexalma0915@gmail.com
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