(R. DOMINICANA) Octubre 28, 2010 -
La corrupción es un fenómeno, cual serpiente venenosa, constantemente saca la cabeza para rociar su toxina, sobre todo, cuando se aproximan procesos electorales, con lo que muchos intentan sacar capital político.
Lo lamentable es, tener que escuchar a sectores desacreditados opinar sobre el particular, a esos que cuando les ha tocado dirigir los destinos nacionales, se lo han robado todo, incluyendo el material gastable de las oficinas públicas.
Por eso la población siente que le toman el pelo, cuando gente sin moral, pone este tema en la palestra pública, consciente de que la corrupción sólo cambia de color, dependiendo de quienes estén en el poder, colorados, blancos y morados.
Tampoco nadie se extraña, que el presidente, Leonel Fernández, minimice los efectos de este flagelo criminal, tildándolo de caso aislado, pues para lo único que estos grupos se ponen de acuerdo es para desfalcar el Estado, sin que nadie caiga preso.
Balaguer conocía de la misma, pero la ocultaba alegando que se detenía en la puerta de su despacho. El PRD la definió como el boroneo a sus compañeros, o sea, que nada sorprende que el actual mandatario la etiquete de casos aislados.
Por esos casos aislados, los hospitales no tienen medicamentos, los campesinos no cuentan con incentivos para poner a producir la tierra, Educación no recibe los recursos necesarios para una enseñanza de calidad, la Policía carece de equipos para combatir la delincuencia y al crimen organizado.
Quizás lo que intenta poner de manifiesto el jefe de Estado es, su impotencia para enfrentar a amigos y compañeros, quienes en poco tiempo han conseguido tanto dinero, que de pobres diablos, se convirtieron en tutumpotes, como diría Bosch.
A lo mejor sea también casos aislados, que mafiosos de Aduanas en Santiago, fueran dejados en libertad, por ser hijos de connotados dirigentes del partido morado, aquel que don Juan fundara bajo el lema, Servir al Partido, para Servir al Pueblo.
Esos mismos casos aislados, son responsables de la intoxicación de escolares y aunque se sabe que esto se produce por lucha de intereses perversos, nadie ha sido llamado al banquillo de los acusados.
Con sus declaraciones, el jefe de Estado demuestra no tener fuerza para enfrentar estos males, y de ser así, nos vemos precisados a hacerle las mismas recomendaciones que Orlando Martínez hiciera a Joaquín Balaguer.
Si es tan difícil para usted hacer cumplir la Constitución y las leyes del país, si carece de autoridad para frenar la corrupción, si empresarios inescrupulosos intoxican niños en las escuelas sin recibir sanción, señor presidente, el pueblo agradecería si usted y funcionarios de su gobierno abordan aquel avión y emprenden ese largo periplo que los lleve bien lejos del territorio nacional.
Porque eso nos deja la percepción, de que los pobres tendrán que conformarse con cada día ser más pobres, mientras políticos y empresarios sin escrúpulos se vuelven más ricos con los bienes públicos.
alexalma0915@gmail.com
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